Björk, la escuela y un cohete espacial

 En Aislados, Canarias, Noticias

‘Aislados’ viaja al pasado para inmortalizarlo. El autor decide qué extraer del anonimato para conseguir que los personajes intrahistóricos continúen vivos en el recuerdo de los lectores. El retrato de un lugar y un momento de Canarias en el que los protagonistas tienen solo nombres propios y no apellidos.

Un famoso lingüista lleva décadas opinando públicamente que, si un marciano visitara la Tierra, éste pensaría que todos hablamos dialectos del mismo lenguaje debido a que el conjunto de los idiomas del planeta comparte una estructura subyacente común. Pero, dando por hecho que los extraterrestres también tienen un lenguaje ¿Sería similar al nuestro? Hay quien mantiene que, como todo el Universo está sometido a las mismas leyes de la física, no sería tan raro esperar que los extraterrestres tengan un vocabulario consistido de bloques de significación que se combinan para crear significados más complejos. Igual que nosotros. Si el hallazgo de la Piedra de Rosetta nos permitió el desciframiento de los jeroglíficos egipcios, el cómo conversaríamos con civilizaciones de orígenes totalmente distintos, ya no culturales sino también biológicos, supone tanto un reto para la ciencia como una fábrica de fantasía para el Cine.

Al cumplir Isidro seis años, tuvo que remangarse para ayudar a su madre a sacar la familia adelante. Su padre había sido herido en una contienda de la Guerra Civil y tardaría en volver para ayudar a sembrar la tierra. Cuidar de las cabras fue su primera tarea con responsabilidad plena, aunque cuando su padre se recuperó, comenzó a trabajar en el campo con él. En aquellos tiempos, todas las parcelas de la meseta de La Gomera se aprovechaban para sembrar garbanzos, trigo, plátanos, lentejas o cebada. Utilizando vacas con yugos, la labranza se realizaba en los tres primeros meses del año y en los tres últimos se escardaba.

La Gomera es un paraíso orbicular en medio del Atlántico que le sirvió a Colón como última parada en su ruta hacia América. Verde y redonda, no existen las llanuras y su orografía es escarpada y laberíntica. Es una miniatura imponente diseñada en acantilados, valles, palmerales y bosques de laurisilva. Para sortear la dificultad de un territorio tan azaroso, los gomeros vinieron desarrollando durante siglos una creativa manera de comunicarse, el silbo. Un lenguaje propio silbado para transmitir mensajes a distancia utilizando únicamente la boca y los dedos.

Trabajando Isidro desde tan pequeño, no podía asistir a la escuela. Lo solucionaba yendo a clase por las tardes con el marido de la maestra a cambio de unas pesetas mensuales. Por las mañanas, se dedicó a la agricultura en arduas condiciones y lidiando con la ausencia de carreteras, maquinaria, coches o teléfonos. En estas circunstancias, para combatir la necesidad, el silbo era la solución más creativa. En las faenas diarias, Isidro lo utilizaba a todas horas. Le facilitaba la comunicación en distancias largas con otros campesinos, sus amigos, la familia o casi con cualquier vecino de la isla. Aunque no todos eran capaces de comunicarse con el silbo, no había nadie en La Gomera que no lo entendiera. Cuando la madre de Isidro quería avisarle de que la comida ya estaba hecha, silbaba. Cuando Isidro quería que le abrieran o cerraran un canal de riego, silbaba. Cuando quería quedar con sus amigos en la plaza del pueblo, silbaba. Lo mismo para preguntar a campesinos de otras lomas si habían visto alguna de sus cabras o tenían piezas de arado. Silbaba. Por otra parte, los gomeros supieron extraer el máximo provecho a su ingeniosa forma de comunicación. Los encargados de ciertas tierras se quejaban de que era inviable hacer una visita sorpresa a una plantación lejana y coger a los trabajadores desprevenidos. También era prácticamente imposible que los guardamontes sorprendieran a nadie cortando leña o haciendo fogatas en los bosques.

A los diez años, Isidro ya ganaba su primer sueldo semanal y partió junto con su padre a trabajar a la vecina Tenerife, donde las oportunidades y los medios eran mayores. Creció hasta hacerse un hombre y afrontar el servicio militar en África, donde, gracias a las clases que recibió de niño por las tardes, pudo escribir cartas a sus padres y tres hermanos con asiduidad. Lo mismo hizo cuando emigró a Venezuela en busca de prosperidad. Destinos inabarcables para el silbo. Transcurridos varios años, Isidro volvió al pueblo y adquirió una parcela donde edificó su hogar y una nueva familia. La inimaginable idea de que la carretera llegara hasta allí estaba a punto de ser refutada con hechos. Cuando era pequeño, antes de partir, había una centralita telefónica en la que se iban acumulando los mensajes. A su vuelta, se habían instalado teléfonos públicos en todos los rincones de la isla. Ingenios de la comunicación que fueron arrinconando al silbo hasta forzarlo a la extinción ya que dejaba de ser necesario.

Cuando uno asiste a un concierto de la artista islandesa Björk, siente que en cualquier momento la cantante se va a subir a una nave espacial para regresar a su planeta hogar. Su universo estético y sonoro es tan peculiar que ella representa un género en sí misma, lo que le ha permitido lograr el éxito a nivel planetario. Fue en La Gomera donde Björk afirma que recuperó la posesión de su cuerpo para el engendramiento de su quinto álbum de estudio. Toda una experiencia en la que alquiló un estudio de grabación de una familia que le preparaba la comida a diario, aunque a ella le gustaba más perderse por la isla para concebir en su indescifrable cabeza. Buscaba crear un disco conceptual ausente de instrumentos y en el que solo tuvieran cabida capas de voces de todo tipo. Un sonido que se experimentara como antiguo, incluso ancestral, que viajara a una era anterior a las religiones, la política o los patriotismos. Por los senderos de La Gomera se perdió con alegría durante semanas llevando con ella un artilugio portátil que le permitía ir grabando los cánticos y composiciones que se le iban ocurriendo. La flora y fauna de la escarpada isla no solo fue testigo de las versiones primigenias de las canciones del disco, sino que se convirtió en la caja de resonancia de un enorme estudio de grabación natural. “Es una isla perfecta: volcánica, sin turistas, donde puedes cantar y gritar sin que nadie crea que estás loca. Un poco como Islandia”, dijo la cantante cuando presentó el disco.

Somos redes neuronales en interacción con redes sociales y redes naturales. Cruzamos nuestras fronteras biológicas utilizando la creatividad para relacionarnos con otras personas. Ese cruce es lo que denominamos comunicación y es el fundamento social de la vida humana. En el álbum de Björk, donde se superponen voces de múltiples culturas e idiomas, no hay rastro del silbo gomero. Es posible que no lo conociera, pero es curioso que fecundara un proyecto como este en La Gomera. El origen del silbo, como el de otras manifestaciones propias de la isla, se enmarca en su lejanía y aislamiento. Y es así desde la época prehispánica cuando nace como elemento singular que permitió salvar distancias y mantener el contacto entre sus habitantes, guanches entonces. Tan antiguo y tan ancestral como pretendía la artista islandesa, pero todavía vivo en el pueblo a través de historias como la de Isidro.

Con sesenta y nueve años, a Isidro le tocó remangarse otra vez para asumir un nuevo rol en su vida, el de profesor. Junto a otros conocidos silbadores, empezó a impartir clases de silbo a todos los niños y adolescentes de la isla redonda. Lo que empezó siendo una simple actividad complementaria en las horas de recreo, es ahora una unidad didáctica más dentro de la asignatura de Lengua Castellana. Durante quince años, recorrió todos los colegios de la isla compartiendo con las nuevas generaciones una seña de identidad que es exponente de la creatividad y el ingenio del ser humano. Tanto que en el 2009 fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Isidro terminó por jubilarse para que otros más jóvenes continuaran su labor en las escuelas.

El silbo gomero ha sido motivo de investigación del Instituto SETI en el estudio de hipotéticas lenguas extraterrestres debido a su capacidad para codificar de forma natural el lenguaje de un modo distinto al de los idiomas humanos comunes. Esta organización se creó con la supervisión del divulgador científico Carl Sagan con el fin de explorar, comprender y explicar el origen y la naturaleza de la vida en el Universo.

Isidro hace ahora vida tranquila en la misma vivienda que edificó a su vuelta de Venezuela. Sigue con interés el desarrollo de las actividades locales y se pasea recogiendo algunas matas de los árboles por afición. Ni él ni sus vecinos vieron a Björk llegar a La Gomera en un cohete espacial, pero de haber hecho contacto, con seguridad habrían encontrado la manera más ingeniosa de entenderse. Con ochenta y nueve años se comunica con sus nietos enviando whatsapps. Y tan feliz. Mientras haya interés por la historia y por el pasado, el silbo seguirá viviendo. Ya no lo hará como un medio de comunicación, sino como un bien cultural que debe prevalecer.

SOBRE EL AUTOR

Eduardo Santana es un gestor cultural grancanario afincado en Madrid y con experiencia en centros de artes escénicas en ambos lados del Atlántico. Con frecuencia semanal, nos zambullirá en la realidad del archipiélago utilizando a relevantes personajes de la cultura como pretexto.

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